jueves, 7 de mayo de 2015

PLUMAS NEGRAS. CORAZONES PUROS.

Cae, lentamente, cae como las gotas de lluvia que se precipitan sobre tu piel en los meses primaverales. No la recojas, no frenes su descenso. Ella quiere ser saltadora.Ella, tan buena, tan amable, tan cuidadosa, tan enérgica, tan rota. Sí, es el ángel preferido de todos. Quiere deshacerse de sus alas. Ya no las soporta. No puede seguir callándose las palabras que la concomen por dentro, no puede seguir queriendo como si nunca le hubiesen hecho daño. No puede seguir creyendo en la bondad de la gente cuando ha visto la maldad innata de algunas personas.Perdida, en medio de la nada, con sus ojos cristalinos bañados en un mar de lágrimas, con sus infinitas pecas determinando los años que permanecerá, con sus pómulos marcados señalando el camino hacia la luna o el paraíso o que sé yo.Inocente, sabiendo todo lo que la rodea, la realidad, pero queriendo mantenerse cuerda. Sin perder un ápice de juicio. Sin recuperar el tiempo perdido. Sin poder bailar bajo el sol por miedo a que la etiqueten como algo que no es.Piadosa, ella que lo perdona todo, que no sabe decir que no, que no puede negarse a la sonrisa de los demás por muy desgastada que esté la suya, ella que se pierde entre los brazos de la noche y deja que la oscuridad la acurruque en un insomnio infinito.Genial, como ninguna entre otras, como persona, como amiga, como compañera, como bailarina, como trabajadora, como estudiante, como deportista, como creadora, como dibujante. Genial como nadie. Increíble como la que más.Cae y sus alas ya están haciendo la metamorfosis del blanco más puro al negro más oscuro. No va a ser un ángel de la guarda toda la vida. No va a ser un cupido el resto de su existencia. No va a cargar el peso de la consciencia hasta el último minuto.Cae y siente el aire frío al rozar sus párpados, siente su existencia desvaneciéndose con la aceleración del descenso, siente como si una pequeña parte de ella renaciera. Como si se le estuviera otorgando una nueva oportunidad. La oportunidad de ser libre para elegir quien quiere ser.Cae. Ya ha caído. Y seguirá cayendo hasta el día en que se canse de ver el vacío pasando cerca de sus ojos.

Hoy quiero compartir un pequeño texto que me ha escrito un gran amigo, por el que estoy muy agradecida.
"Es bonito echarte de menos..."


Las personas “disfrutonas” son una bendición para quienes les rodean, porque tienen la maravillosa habilidad de contagiarte su entusiasmo y dejarte con buen sabor de boca, al menos mientras estás con ellas. No necesitan grandes cosas para sonreír y no es que se conformen con poco, es que se han grabado a fuego aquello de que “la felicidad consiste en tener algo que hacer, alguien a quien querer y alguna cosa que esperar”, que no es poco… Son realistas y en sus días hay buenos y malos momentos, pero saben encontrar el equilibrio perfecto para no perder ni el norte, ni la sonrisa. Son los mejores confidentes porque escuchan y no te van a dejar lamentarte más de la cuenta, porque cuando hagas una pausa, te pondrán un vaso de agua delante, para que bebas hasta la última gota y entonces entiendas que no sirve de nada teorizar acerca de si un vaso está medio lleno o medio vacío, que lo importante al fin y al cabo es saciar tu sed. Viven con esperanza, agradeciendo cada muestra de afecto que reciben y dando siempre el ciento por uno, un abrazo suyo es curativo. Te zarandean cuando te hace falta, cuando ven que estás centrando tu atención en cosas que no la merecen y hacen todo lo posible por recordarte qué es lo que de verdad importa, porque ellos lo saben. Su generosidad es la de quien sabe que lo que no se comparte, se acaba perdiendo. Son conscientes de que la felicidad de uno solo se acaba disipando, la de varios que se alegran por lo mismo crece sin control y, entonces, es estupendo formar parte de esa cadena. La naturalidad les caracteriza, no disimulan y la sinceridad es parte de su encanto. Procura rodearte de gente así, les admirarás con la misma intensidad con la que les extrañarás cuando no estén a tu lado. Te dejarán el mejor recuerdo. Y entenderás que, a este tipo de personas, hasta echarles de menos es bonito.

Mi ángel.

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