Cae, lentamente,
cae como las gotas de lluvia que se precipitan sobre tu piel en los meses
primaverales. No la recojas, no frenes su descenso. Ella quiere ser saltadora.Ella, tan buena,
tan amable, tan cuidadosa, tan enérgica, tan rota. Sí, es el ángel preferido de
todos. Quiere deshacerse de sus alas. Ya no las soporta. No puede seguir callándose
las palabras que la concomen por dentro, no puede seguir queriendo como si
nunca le hubiesen hecho daño. No puede seguir creyendo en la bondad de la gente
cuando ha visto la maldad innata de algunas personas.Perdida, en medio
de la nada, con sus ojos cristalinos bañados en un mar de lágrimas, con sus
infinitas pecas determinando los años que permanecerá, con sus pómulos marcados
señalando el camino hacia la luna o el paraíso o que sé yo.Inocente, sabiendo
todo lo que la rodea, la realidad, pero queriendo mantenerse cuerda. Sin perder
un ápice de juicio. Sin recuperar el tiempo perdido. Sin poder bailar bajo el
sol por miedo a que la etiqueten como algo que no es.Piadosa, ella que
lo perdona todo, que no sabe decir que no, que no puede negarse a la sonrisa de
los demás por muy desgastada que esté la suya, ella que se pierde entre los
brazos de la noche y deja que la oscuridad la acurruque en un insomnio infinito.Genial, como
ninguna entre otras, como persona, como amiga, como compañera, como bailarina,
como trabajadora, como estudiante, como deportista, como creadora, como
dibujante. Genial como nadie. Increíble como la que más.Cae y sus alas ya
están haciendo la metamorfosis del blanco más puro al negro más oscuro. No va a
ser un ángel de la guarda toda la vida. No va a ser un cupido el resto de su
existencia. No va a cargar el peso de la consciencia hasta el último minuto.Cae y siente el
aire frío al rozar sus párpados, siente su existencia desvaneciéndose con la aceleración
del descenso, siente como si una pequeña parte de ella renaciera. Como si se le
estuviera otorgando una nueva oportunidad. La oportunidad de ser libre para elegir
quien quiere ser.Cae. Ya ha caído. Y
seguirá cayendo hasta el día en que se canse de ver el vacío pasando cerca de
sus ojos.
Hoy quiero compartir un pequeño texto que me ha escrito un gran amigo, por el que estoy muy agradecida.
"Es bonito echarte de
menos..."
Las
personas “disfrutonas” son una bendición para quienes les rodean, porque tienen
la maravillosa habilidad de contagiarte su entusiasmo y dejarte con buen sabor
de boca, al menos mientras estás con ellas. No necesitan grandes cosas para
sonreír y no es que se conformen con poco, es que se han grabado a fuego
aquello de que “la felicidad consiste en tener algo que hacer, alguien a quien
querer y alguna cosa que esperar”, que no es poco… Son realistas y en sus días
hay buenos y malos momentos, pero saben encontrar el equilibrio perfecto para
no perder ni el norte, ni la sonrisa. Son los mejores confidentes porque
escuchan y no te van a dejar lamentarte más de la cuenta, porque cuando hagas
una pausa, te pondrán un vaso de agua delante, para que bebas hasta la última
gota y entonces entiendas que no sirve de nada teorizar acerca de si un vaso
está medio lleno o medio vacío, que lo importante al fin y al cabo es saciar tu
sed. Viven con esperanza, agradeciendo cada muestra de afecto que reciben y
dando siempre el ciento por uno, un abrazo suyo es curativo. Te zarandean
cuando te hace falta, cuando ven que estás centrando tu atención en cosas que
no la merecen y hacen todo lo posible por recordarte qué es lo que de verdad
importa, porque ellos lo saben. Su generosidad es la de quien sabe que lo que
no se comparte, se acaba perdiendo. Son conscientes de que la felicidad de uno
solo se acaba disipando, la de varios que se alegran por lo mismo crece sin
control y, entonces, es estupendo formar parte de esa cadena. La naturalidad
les caracteriza, no disimulan y la sinceridad es parte de su encanto. Procura
rodearte de gente así, les admirarás con la misma intensidad con la que les
extrañarás cuando no estén a tu lado. Te dejarán el mejor recuerdo. Y
entenderás que, a este tipo de personas, hasta echarles de menos es bonito.
Mi ángel.
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