A ti no te importa decirme "te quiero", uno de esos que te salen tan fácilmente. Pero a mí, a mí, me cuestan millones, solo suelto un te quiero cuando el corazón me lo pide, cuando explota. Y crees que no te he querido porque no te lo he dicho muchas veces.
Pero no creas que es así. Los que sentimos en silencio, lo hacemos con intensidad.
Entiendo que te cansaras de mí. Tiene que ser difícil enamorarse de la chica fría. De quién no abraza, no roza, no llora delante tuyo. Aún así dudo que encuentres a una chica que se enamore con tanta intensidad de ti. De ese pelo revoltoso y de esos ojos oscuros. De tus manías que tanto me gustan, de tus defectos que me tienen loca desde el primer día que me di cuenta de su existencia.
No sabría decirte si fue odio a primera vista o la rotura de la monotonía que me prometías lo que me hizo engancharme a ti, volverme adicta a tu sonrisa. No quería separarme nunca de tu lado.
Y mírame ahora. Vuelves y te sigo queriendo pero no creo que lo mejor es que estés a mi lado. Vuelves y no te necesito a mi lado. Vuelves pero no tienes el poder de decidir si quieres quedarte. No esta vez. Esta vez soy yo quien elige dejarte fuera. No puedo dejarte entrar si siempre vas a salir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario